No vendo paneles.
Por eso te puedo decir
cuándo no comprarlos.
Si tu empresa paga más de 50 mil pesos de luz al mes, casi seguro estás pagando cosas que no tienen nada que ver con la energía que consumes. Mándame tu recibo de CFE y en 48 horas te digo exactamente dónde. Sin costo, y sin que nadie te llame a venderte nada.
El instalador ya te ofreció asesoría gratis.
Y es una asesoría honesta, dentro de lo que puede ser honesta la asesoría de alguien que cobra si compras. Esta es la diferencia, renglón por renglón.
Un sistema solar bien instalado sobre un recibo mal diagnosticado.
Es el error más caro y el más común. La empresa firma un proyecto de tres millones de pesos, el sistema se instala bien, genera lo que prometieron, y el recibo baja mucho menos de lo esperado.
¿Por qué? Porque los paneles atacan el consumo de energía, y el consumo de energía era el 60% del recibo. El otro 40% era cargo por demanda, penalización por factor de potencia y una demanda contratada que llevaba años de sobra. Nada de eso lo toca un panel.
Ese dinero se siguió yendo, cada mes, encima de la mensualidad del financiamiento. Corregir esas tres cosas cuesta una fracción del proyecto y casi siempre se paga solo en menos de dos años.
Primero se tapa la fuga. Después se cambia la fuente.
Empieza con un recibo, no con una cotización.
Mis honorarios los pagas tú, y solo tú. No vendo, no instalo ni represento a ninguna marca de paneles, inversores o equipo eléctrico.
Y de ningún proveedor. No acepto comisión de integradores, ni de fabricantes, ni de financiadoras. Ni declarada ni a escondidas. Cuando licito tu proyecto con tres integradores, ninguno de los tres me está pagando nada, y eso lo puedes verificar preguntándoles.
Lo digo aquí porque es la única razón por la que mi opinión vale algo: si mi recomendación dependiera de quién me paga mejor, no necesitarías un consultor, necesitarías otro vendedor.
Mándame tu recibo.
Es gratis, tarda 48 horas y casi siempre encuentra algo. Si no encuentro nada, te lo digo también.